Reseña – Cincuenta Sombras de Grey

¡Hola a todos!
Hoy inauguro la sección del blog de reseñas con un libro un tanto especial. Sí, es Cincuentas Sombras de Grey. Lo admito, aunque participo en el sorteo para conseguirlo, no me pude resistir y lo he leído. Siento deciros que, si bien al principio pensé que me gustaría porque había leído muy buenas opiniones, al leerlo me ha decepcionado enormemente. Así que, si pensáis encontrar una reseña que ponga al misterioso señor Grey y a la joven Anastasia Steele por las nubes, no, no va a ser así. 
Allá vamos:

Título: Cincuenta Sombras de Grey.
Título original: Fifty Shades of Grey.
Autora: E. L. James.
Editorial: Grijalbo.
Páginas: 544.
Precio: 17’90€.
Edad (aprox.) : adultos.
ISBN: 9788425348839
Sinopsis: 

La romántica, sensual, erótica y totalmente adictiva historia de la apasionada relación entre una estudiante universitaria y un joven multimillonario. 
Cuando la estudiante de Literatura Anastasia Steele recibe el encargo de entrevistar al exitoso y joven empresario Christian Grey, queda impresionada al encontrarse ante un hombre atractivo, seductor y también muy intimidante. La inexperta e inocente Ana intenta olvidarle, pero pronto comprende cuánto le desea. Cuando la pareja por fin inicia una apasionada relación, Ana se sorprende por las peculiares prácticas eróticas de Grey, al mismo tiempo que descubre los límites de sus propios y más oscuros deseos…
Antes de empezar a reseñar, recuerdo que esta historia nació como un fanfic de Crepúsculo, de modo que la historia recuerda bastante a este fenómeno editorial. 
Dicho esto, empecemos. La novela comienza con la joven inocente y patosa Anastasia Steele (Bella, mientras aún era un fanfic), que ha de entrevistar al señor Grey (evidentemente, Edward) para la revista de la universidad. Su amiga Kate (Rosalie) enferma y no puede asistir, así que se lo endosa a la chica que se lo traga todo. Así, sin saber nada de ese hombre, Anastasia se dirige a Seattle pensando que va a entrevistar a un viejo de noventa años. La sorpresa que se lleva es monumental cuando ve a ese muchacho joven e irresistiblemente guapo que tiene todo un imperio empresarial a sus veintisiete años. E intimida. Mucho. 
Sin embargo, el aparentemente gélido señor Grey parece sentir una gran curiosidad por Anastasia (Ana, para los amigos, pero al igual que Grey la seguirá llamando por su nombre completo casi toda la novela [cuando no la llama “señorita Steele“], yo también lo hice porque es un nombre que me gusta demasiado). Desde el primer momento, el señor Grey (no, este no se llama Christian para los amigos) da muestras de ser un obseso del control, un acosador, incluso, si nos ponemos en la piel de Anastasia. Nosotros, audaces lectores que sabemos de qué va la cosa, nos damos cuenta desde las primeras páginas de todas las insinuaciones y juegos de palabras que hace el señor Grey, mientras que Anastasia no sabe cómo interpretarlo. Al fin y al cabo, es inocente, virgen y no parece querer saber nada del tema, hasta que Grey empieza a querer salir con ella algunas veces. 
Es en una de estas ocasiones, después de que la chica montara un numerito del absoluto desagrado del señor Grey, cuando Anastasia descubre qué le gusta de verdad al joven del que se ha encaprichado, que posee unos terribles cambios de humor, una frialdad de carácter espectacular (cuando quiere, para qué nos vamos a engañar), una afición a los coches y a volar (al fin y al cabo, tiene mucho dinero), y que siente una aversión absoluta a que lo toquen. Lo curioso es que, al contrario de lo que pensaba el señor Grey, Anastasia no sale despavorida de su cuarto rojo del dolor (como ella lo llama. O del placer, como lo llama él) en cuanto lo ve. Se queda. ¿Pero de veras se queda porque le gusta lo que ve o por Grey?

Antes de nada, yo he leído este libro en epub desde el ordenador, por lo que podréis pensar que se me hizo pesado o algo cansino. Para nada. Ese es uno de los buenos puntos a favor de la novela, aunque en conjunto no me haya gustado: se lee increíblemente rápido porque el estilo es muy fluido y natural. 

Como creo que todos los que habéis oído hablar de este libro sabéis, es una novela erótica. La llaman “porno para mamás“, pero no veo por ninguna parte dónde está el “para mamás” porque ni es solo para mamás, ni a todas las mamás tiene por qué gustarles. La cuestión: tampoco es una historia erótica convencional, sino que es BDSM. O eso dicen cuando la promocionan. Pero la cosa en la novela es bien distinta. Si tenemos que ser sinceros, ahí solo hay jueguecitos curiosos para gente curiosa. Pero tampoco nos vamos a meter con la parte erótica de la historia (que, dicho sea de paso, no es TAAAAAAAAN explícita como se nos hizo creer en un primer momento). No me ha gustado demasiado, es cierto, pero puedo entender que a mucha gente sí. 
Vayamos a lo que realmente importa. Los personajes. A ver. Comprendo que la historia haya encantado por ahí y que la hayan conseguido publicar. Comprendo que esté siendo un éxito entre todas esas personitas curiosas que solo miraban con un ojo asomado tras la cortina. Pero hay que ser realistas. Los personajes, en mi opinión, son planos. Están vacíos. Sé que muchos me lo podéis negar, pero me reitero: es mi opinión. Probablemente, si la historia no hubiera empezado como lo hizo, no tendría esta sensación. Pero la historia comenzó siendo un fanfic, y todos sabemos que en los fanfics se suele recrear la personalidad de los personajes. Se cambian cosas, se eliminan unas y se añaden otras, pero se intenta dejar la esencia. ¿Qué pasa? Que la mayoría de las veces (no digo todas, no me comáis) esto no da lugar a personajes magistrales. ¿Por qué? Porque son copias sin alma de un personaje ya creado. Y no lo digo porque esté en contra de los fanfics, ojo. De hecho, adoro los fanfics, pero también me doy cuenta de que es verdaderamente difícil encontrar personajes de fanfics con trasfondo real y que no sean solo copias. Les puedes meter lo que quieras y sacarles más cosas, pero son como una carcasa vacía. Y eso me han parecido los personajes de Cincuenta Sombras de Grey
Anastasia Steele es Bella. Con todas sus cualidades y también todas sus inquietudes. Que si es feúcha, que si no se siente bien con su cuerpo. Es más valiente que la Bella original, o eso parece, pero no quita que se lleve llorando la mitad de la novela, precisamente, por un Edward accesible e inaccesible a la vez. 
El señor Grey (lo siento, también me gusta llamarlo “señor“) es un Edward un poco más curioso. Diría que parece una mezcla entre el Edward picaruelo y alegre de Crepúsculo unida con el Edward con las millones de sombras que lo atenazaban en su pasado de vampiro tras escaparse de la protección de Carlisle. Sí, lo admito, el señor Grey es lo que más me ha gustado de la novela. Es especial y está bien trazado. Es curioso y pícaro, pero no me ha enamorado esta vez.
Después está el resto: Kate, que es claramente igual que Rosalie, con sus pros y sus contras; Elliot, que es Emmett, lo mires por donde lo mires; Mia, que es la que más mantiene su esencia, o sea, Alice; José, que se desvía un poco de la idea que tenemos de Jacob; y Carla, que es la viva imagen de Renee

Por otro lado, está la historia de amor. Es también curiosa, porque el señor Grey parece creerse incapaz de sentir amor por nadie. Pero Anastasia despierta en él muchas sensaciones nuevas. Ella es muy pasional, y se enamora de él enseguida. Quiere más (y esta palabrita da los problemas más enormes del mundo durante el libro). ¿Pero y el señor Grey? ¿Qué piensa él en realidad de todo eso? ¿Solo la quiere para acostarse con ella? ¿Para hacerle daño? ¿O también quiere más?

Durante toda la novela vamos viendo las reacciones en primera persona y en presente de nuestra Anastasia, que, al igual que me pasó con Bella, me ha parecido completamente estúpida (¡lo siento!). Se supone que debemos ver en ella progresión, avances, ideas encontradas, pensamientos sobre qué será de su vida después de conocer el secreto del señor Grey, después de conocer lo que él quiere para ella, pero, sinceramente, yo no lo he visto. Solo he visto a una muchacha muy insegura [SPOILER] que acepta por causas no demasiado fiables unas condiciones muy serias y que deberían llevar detrás enormes y larguísimas reflexiones, si se está en su lugar. Y su lugar es que ella no siente que todo ese rollo sexual le guste. La verdad es que el señor Grey no la ayuda a decidirse. Él sabe lo que quiere y sabe lo que le gusta, se lo explica a Anastasia e intenta convencerla porque la quiere como su sumisa, pero así no son las cosas. No se puede convencer a alguien de eso si esa persona no lo siente en realidad. Y Anastasia no lo siente para nada. Se ve claramente en la escenita del final, que me dejó ojiplática para mal, no por sorprendente, sino porque se veía venir.[FIN SPOILER] Sin duda, el señor Grey es el mejor construido, pero sus cincuenta mil jodidas sombras hacen que su actitud me haya parecido también un poquito irreal en algunas cuestiones, aunque en general está bastante bien. 
Pero directamente, lo peor del libro para mi gusto (y es curioso, porque en todas las reseñas que he leído ha parecido ser justamente lo que a todos más les ha gustado) ha sido el final. Ese final. ¿De verdad estamos hablando en serio? ¿De veras esto es una novela de este tema, y estamos hablando en serio? No, no me convenció para nada. Me pareció precipitado y absurdo. Durante toda la novela preveía que pasaría algo así porque, como he dicho antes, la actitud de Anastasia no es la correcta, no está bien construida. 
En definitiva, si leo los siguientes no será por la posible y extraña historia de amor, ni por las escenas eróticas que pueda haber y que seguro las habrá, ni por la angustia de saber qué pasará, porque prácticamente, me imagino de qué va a ir la segunda novela. No, si los leo será para descubrir el único misterio que me ha supuesto la novela, lo único que me ha dejado pegada a la pantalla: las cincuenta sombras del señor Grey. 
Así que el título le va bastante bien. 
Lo mejor: el misterio de las cincuenta sombras del señor Grey, y vale, el señor Grey en sí mismo.
Lo peor: el final, sin duda alguna. Aunque Anastasia tampoco se queda atrás en el ránking. 
Nota: 
Cita:
Christian se mueve por la periferia de mi campo de visión. Se me empiezan a cerrar los ojos.
—La aburro, ¿verdad, señorita Steele?
Me despierto de golpe y tengo a Christian delante, de brazos cruzados, mirándome furioso. Mierda, me ha pillado echando una cabezadita; esto no va a terminar bien. Su mirada se suaviza cuando lo miro.
—Levántate —me ordena.

Espero que, al menos, mi opinión os haya servido de algo. 
O tal vez no. 

Susurros Grises de Invierno

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