Reseña – The Fault in Our Stars

¡Hola a todos!
Hoy os traigo la segunda reseña del blog, que, este sí, me ha gustado, y mucho. Se trata de…
Título original: The Fault in Our Stars.
Autor: John Green.
Editorial: Dutton Books (Penguin Group).
Páginas: 312.
Precio: 13’75€.
Edad (aprox.) : ¿juvenil?
ISBN: 978-0-525-47881-2
Sinopsis: 
Despite the tumor-shrinking medical miracle that has bought her a few years, Hazel has never been anything but terminal, her final chapter inscribed upon diagnosis. But when a gorgeous plot twist named Augustus Waters suddenly appears at Cancer Kid Support Group, Hazel’s story is about to be completely rewritten.
~ ~ ~
A pesar del milagro médico de la reducción de su tumor, que le ha dado unos cuantos años más de vida, Hazel nunca ha sido otra cosa que terminal, con su último capítulo inscrito en el diagnóstico. Pero cuando un magnífico giro en la trama llamado Augustus Waters aparece de repente en el Grupo de Apoyo para Niños con Cáncer, la historia de Hazel está a punto de reescribirse por completo.
Voy a intentar hacer un resumen, pero no es fácil, así que va a quedar un poco ambiguo.
La historia comienza, desde las primeras palabras, de manera magistral. Hazel es una chica con un cáncer que le impide respirar con normalidad y que, según su madre, está empezando a deprimirse. Por eso, Hazel accede a ir, un poco en contra de su voluntad, a un grupo de apoyo. Allí es donde conoce a Augustus Waters, un chico muy guapo, con una sonrisa torcida y una adorable afición a las metáforas y a plantearse la visión de todas las cosas. Tampoco Hazel es una chica muy común, pero juntos se convertirán en un equipo maravilloso y verdaderamente especial. Y, como dice la sinopsis, sus historias (me permito el plural porque lo merece) van a ser completamente distintas después de conocerse. 

No doy para más, en serio, de modo que vamos a la reseña en sí.

Admito que, desde que salió el sello Nube de Tinta anunciando sus dos primeros títulos (este y Memorias de un amigo imaginario), esta novela me llamó mucho la atención. Tengo mis motivos para interesarme por el tema del cáncer, pero tampoco os los voy a soltar aquí porque no es plan. Así que un día lo vi en la FNAC. ¿Qué pasó? Que no vi la edición en español de Nube de Tinta, sino la de tapa dura en inglés. ¡Y estaba firmado por el autor! ¡Y COSTABA 14€! No dudé en comprármelo de inmediato, pero empecé a leerlo más tarde, en el hospital.
He tardado en acabarlo porque he intercalado otras lecturas y porque he tenido muchas cosas que hacer, pero si por mí hubiera sido, me lo hubiera bebido en dos tardes.
En mi opinión, es un libro perfecto. Y tengo mucho y nada que decir de él a la vez.
Puedo empezar por la historia en sí. Reconozco que mi género favorito de novela (no digo movimiento literario) es el realista, por muchas razones. Una de ellas es que la novela realista no convierte a los personajes en héroes de cuento; los convierte en héroes cotidianos, y este libro es un maestro en ese tema. El libro cuenta una historia que bien podría estar pasando al lado de nuestras casas, y los personajes son otra cuestión que es maravillosa para el desarrollo de esa trama, sencilla y muy compleja a la vez, quizás por la intrusión de tantos sentimientos y sensaciones extrañas que experimentan los jóvenes.
Los personajes son reales. No digo ya realistas, sino reales, verdaderos, tangibles. Sus actos son reales, sus palabras son reales, sus personalidades son reales y, por supuesto, sus pensamientos también. Como ellos dicen, no son niños héroes que luchan durante años contra el cáncer en una batalla durísima, no son la imagen mental que todos tienen de los niños enfermos, no se convierten en héroes de cuento, sino en héroes de a pie, que sí existen y que nadie parece reparar en ellos. Cualquiera podría encontrarse con esas personas.
Augustus es un chico especial. Es maravilloso. Es un muchacho al que me encantaría conocer y con el que me encantaría tratar. Hazel lo adora (sobre todo, cuando la llama Hazel Grace), y él adora a Hazel. Y yo lo he adorado a él. La chica, en cambio, parece no compartir nada con Augustus al principio, pero a medida que se conocen, se dan cuenta de lo parecidos que son. Hazel también es una chica muy especial. No es la típica enferma de cáncer, y no trata a las personas como lo haría la imagen mental que solemos tener de los enfermos de cáncer. Es brillante. También la he adorado. Ni Hazel ni Augustus son demasiado normales, pero sí que son reales. Quizás por eso me han gustado tanto.
Sin embargo, no solo es posible encontrarse con personajes tan reales como Augustus y Hazel, sino también con Isaac (que se merecerá más y más cariño de los lectores con cada palabra), con los padres de los chicos, con Monica, con Kaitlyn, e incluso con Caroline Mathers (sí, creo que, sobre todo, ella). Sean protagonistas, secundarios o, simplemente, extras que ni siquiera salen o que se ven en dos escenas. Pero el autor consigue describirlos de manera muy cercana y natural. Los he adorado a todos y los he entendido a todos. No hay malos ni buenos, otra cosa que también me ha gustado y que, en cierto modo, es lógica. Simplemente, intentan seguir adelante con sus vidas, sus problemas, y con ellos mismos
El lenguaje es muy fluido. La escritura en sí me ha encantado. Ha sido un libro muy cómodo de leer y muy sencillo (¡solo tuve que buscar tres palabras en el diccionario! Y preguntarle unas cosillas médicas a mi padre, xD), con una forma de expresarse coloquial y a la vez culta, mezclando los dos estilos de maravilla: el elaborado e historiado de Van Houten (casi siempre) y el de Augustus cuando se pone a filosofar con Hazel; y el desenfadado de los chicos cuando están jugando al Counterinsurgence 2 o cuando se dedican a hacer sus locuras. 

Por otro lado, la escritura de John Green me ha parecido genial. No había leído nada de este hombre, y la verdad es que ni siquiera lo conocía, pero se ha ganado un enorme lugar en mi estantería, os lo prometo. John Green ha creado un mundo real donde conviven unos personajes reales que parece que puedes llegar a conocer de verdad. Y lo mejor es que quieres conocerlos. Mención aparte merecen todas las partes de la narración en las que Hazel describe sus sentimientos o a otros personajes. Este libro es uno de los más visuales, sensoriales y poéticos a la vez que he leído en mucho tiempo.
Además, todo en el libro es de una veracidad asombrosa (por dios, ¡si es que hasta te flipas con las descripciones del videojuego y los libros de Mayhem!), pero me voy a centrar sobre todo en la obsesión de Hazel con el libro de Peter Van Houten, An Imperial Affliction. Este es uno de los puntos que más me ha gustado de la historia. El hecho de que gran parte del libro se centre en la importancia que una niña terminal le da a un libro me encantó, pero más genial aún es que An Imperial Affliction, pese a que no lo leemos en esta historia, parece un libro real. Sinceramente, me hubiera encantado leerlo. Al final, yo también quería saber qué demonios pasaba con Sisyphus the Hamster (por curiosidad: ¿se llama Sísifo en la edición española?).
Otro tema del que quería hablar era el de las metáforas. La novela está llena de metáforas. Y cuando digo “llena” me refiero a que está “increíble e impresionantemente repleta de montones de metáforas que adoraréis”. De manera que podemos concluir que esta novela se nutre de metáforas y obsesiones; o, dicho de otro modo, de la vida misma.
Ya casi por último, porque si no, me extiendo demasiado, tengo que decir (en serio, ¡es una necesidad!) que cogería citas prácticamente de todo el libro. Contiene muchas verdades, algunas tan obvias que no reparamos en ellas, y otras que te hacen chocar de lleno con la realidad y que te recuerdan que la vida no es un camino de rosas, pero, pese a todo, pese al tema tan desolador que trata y pese al inevitable toque trágico de la historia, la novela no es depresiva ni descorazonadora. He llorado, sí, y eso solo me ha pasado con otro libro más en mis años de lectora. He llorado, pero también he reído con las situaciones de los chicos y con sus comentarios, con su vitalidad a pesar de todo, con su realismo. No es depresiva, aunque mi madre se haya empeñado en creer que sí. Lloré, reí y me emocioné, y es que ¿no es ese uno de los mayores logros de un libro? ¿Despertar sentimientos en los lectores con solo unas palabras en unos papeles? ¿No es esa la magia de la lectura y de la escritura?

También me gustaría decir que por cómo trata el tema del cáncer, puede parecer un libro de temática juvenil, pero yo no estoy tan segura de que sea solo juvenil. Es decir, cualquier libro puede ser disfrutado por cualquier persona, pese a las etiquetas de género, pero hay algunos que pintan de juveniles cuando tienen elementos verdaderamente adultos. Un ejemplo es Si decido quedarme, de Gayle Forman, que fue mi libro favorito del 2011. Pero veréis, mi madre leyó este libro (que también fue calificado por ella como un ejemplo de literatura depresiva) y le encantó. Ella lo vio de otra manera, una forma diferente a mí, por muchas razones; pero de eso se trata, de que nadie lee el mismo libro, y no todos los libros tienen que ser juveniles porque se los etiquete así, sino que, en parte, depende del lector. Para mí, este libro es ¿juvenil? del mismo modo en que Si decido quedarme me pareció ¿juvenil?
Como he dicho, cada persona lee un libro distinto, aunque se trate del mismo, y eso es, en parte, por el mundo en que vive cada cual. Quizás haya gente a la que no le ha tocado tanto esta historia, o tal vez los haya que lo han convertido en su An Imperial Affliction personal. Yo, por mi parte, lo voy a guardar siempre al lado del otro libro que, por ahora, me ha hecho llorar como este.
En resumen, un libro que todo el mundo debería leer si quiere emocionarse, reír, llorar y amar la realidad tanto como para llegar a odiarla y volverla a amar después, porque cuenta una historia de la realidad en sí misma.

Lo mejor: todo. Los personajes, las situaciones, la narración, las metáforas… Todo.
Lo peor: lo siento, pero la verdad es que no tengo ningún “pero”. Y realmente no, no lo siento.
Nota:
(me voy a arriesgar a ponerle más de la máxima nota. Presiento que este va a ser mi libro favorito del año, y suelo seguir mis pálpitos, de modo que no le doy el 5 máximo, sino que le doy un brillante…)

Cita:
Saved the kids,” he said.
“Temporarily,” I pointed out.
“All salvation is temporary,” Augustus shot back. “I bought them a minute. Maybe that’s the minute that buys them an hour, which is the hour that buys them a year. No one’s gonna buy them forever, Hazel Grace, but my life bought them a minute. And that’s not nothing.”
“Whoa, okay,” I said. “We’re just talking about pixels.”
   

Espero que os haya gustado y que no os haya aburrido mucho.

¿Os servirá?

Susurros Grises de Invierno

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