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"La amistad es como el mar, se sabe cuando empieza pero nunca cuando termina" - Anónimo - ![]() |
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Forista del Mes: Arishimura
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| yo_luna |
Publicado: Oct 1 2008, 09:28 PM
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Director de cine ![]() ![]() ![]() ![]() ![]() ![]() ![]() ![]() ![]() Grupo: Banned Mensajes: 4.197 Miembro nº: 9.666 Registrado: 8-April 08 |
Esta es mi historia:
Soy un osito de peluche, pertenecía a una princesa, cuyo nombre ahora no viene al caso, ya que la princesa creció y se convirtió en una persona más, común y corriente, de aquellas que van por la vida haciendo compras, tramites, trabajando, en fin, “viviendo” como la mayoría los adultos lejos del mundo de la imaginación. Incluso el castillo en el que vivieron, el osito y ella, desapareció. Tuve una hermosa vida llena de abracitos, abracetes, felicidad y besitos. Sin embargo, un día llegó un príncipe, que al ser besado, se transformo en sapo, pero esa es otra historia. Con la emoción, la princesa se olvido del mundo de fantasía, ilusión, romance e imaginación. Como por arte de magia, o abducida por extraterrestres, dejo este mundo para caer con los pies bien asentados en la tierra. Me sentí solo, algo tiste, pero luego comprendí que la vida es así, y que debía seguir adelante. Salí al jardín y me puse a hacer algo que, sin saberlo, me gusta mucho: pasear entre las malvas, rosas, hortensias y demas plantas. Divertidome entre las lilas, derepente, encontré algo así como un cofre. Al principio, pensé que era el tesoro perdido de algún pirata, pero luego descubrí que era una caja muy pequeña para albergar un tesoro, y tenia una cerradura, quien lo diría, muy pulida y reluciente, que no concordaba con lo vieja que se veía la caja. Decidí colarme dentro: increíble! Encerraba un mundo fantástico lleno de duendes y hadas, a cual más gentil. Algunos de alcurnia, otros no tanto, pero toda gente trabajadora. Estaban alistándose para sembrar alegrías a su paso! Y la idea me gustó. Me puse manos a la obra, y acá me tienen hoy con mucho trabajo que cumplir y cada vez más deshilachado por tanto abrazo, felíz de encontrar un mundo tan maravilloso. En este cajón ocurrieron muchas cosas: viajes, matrimonios,nacimientos... y cosas no tan agradables, como la extraña invación de un troll, quien quizo destruir nuestro mundo maravilloso, pero como en todo cuento de hadas el bien resulto triunfador. Ahora invito a cada duende y a cada osito deshilachado que desee entrar al cajón, que nos cuente su historia, comparta sus alegrías y, si lo desean, ilustren este cuento. ![]() |
| lustorgan |
Publicado: Oct 15 2008, 12:39 AM
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![]() Actor de reparto Grupo: Moderadores Mensajes: 108 Miembro nº: 9.529 Registrado: 9-January 08 |
Como ya he dicho soy muy malo ilustrando, pero si me dejas cuento uno de los que he incluido en mi primer libro Cuentos de Khrandilhah I:
Dolindo, el joven. Dolindo Latirondel Dimirolinadiono era un elfo joven de solo sesenta años, pues cuando uno puede vivir hasta más allá de los trescientos con sesenta solo es un adolescente. Dolindo Latirondel Dimirolinadiono vivía a la sombra de la Gran Torre del Reino del Bosque de Elimet. Era la Gran Torre, sin nombre, pues solo había una, ya que los elfos del bosque no construyen para vivir y la única construcción que existía era la Gran Torre que era la Academia de Magia. Dolindo Latirondel Dimirolinadiono tenía un nombre corto, para ser elfo, pero largo para pronunciarlo, así que todos lo llamaban Dolindo. Un día buscando deslumbrar a sus compañeros entro en el cuarto de uno de los magos y le cogió un hechizo. Se reunió con sus amigos y entre bromas y con gran dramatización y aspavientos leyó el hechizo… no paso nada. Se acostó y al día siguiente se despertó lleno de manchas azules. Sus padres preocupados llevaron a Dolindo al sanador, pero este dijo que no era una enfermedad. Estuvieron buscando recorriendo todo el bosque y al final un mago les dijo “Eso es magia” Así, que volvieron a casa y llevaron a Dolindo a la Gran Torre… “Debe quedarse aquí y aprender, es la única solución” dijo uno de los magos “será mi alumno, hasta que se le vayan las marcas” Dolindo estudiaba y aprendía magia, pero siempre su profesor terminaba con una pregunta “¿Tienes algo que decirme Dolindo?” A lo cual este respondía “No sé.” Paso el tiempo y Dolindo iba a cumplir cien años. Era el día que debía graduarse en la escuela de magia, pero las marcas no se le habían ido. Todo el mundo se preguntaba ¿Sera eso que no se va a graduar? Dos días antes del cumpleaños el profesor le dijo que recogiera y ordenara todos los hechizos que tenía en casa y Dolindo clasificándolos encontró el hechizo y se acordó de cómo lo había cogido. Así pues lo dejo todo, cogió el pergamino del hechizo y salió corriendo hacia la Torre. Llego a la habitación del maestro y pido permiso “¿Puedo pasar Maestro?” a lo que este respondió con su habitual frase: “¿Tienes algo que decirme Dolindo?” Esta vez su respuesta fue “Creo que si… maestro. No recuerdo como llego a mí, supongo que lo cogí por error, pero creo que esto es suyo.” El maestro miro el pergamino del hechizo, lo cogió y dijo: “Efectivamente es mío… y efectivamente fue un error que me lo cogieras… ahora ya puedes graduarte.” Y las marcas desaparecieron. ¿Quieres ganar dinero escribiendo sobre tus aficiones? - www.Redactores.es -------------------- |
| mamushka |
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Director de cine Grupo: Super Moderadores Mensajes: 3.444 Miembro nº: 9.373 Registrado: 3-October 07 |
El anillo
-Vengo maestro, porque me siento tan poca cosa que no tengo fuerzas para hacer nada. Me dicen que no hago nada bien, que soy torpe, nadie me quiere. ¿Cómo puedo mejorar?, ¿qué puedo hacer para que me valoren más? El maestro le dijo: -Cuánto lo siento muchacho, no puedo ayudarte, debo resolver primero mi propio problema. Quizá después... -Y haciendo una pausa agregó: -Si quisieras ayudarme tú a mí, yo podría resolver este tema con más rapidez y tal vez después pueda ayudar. -E... encantado maestro -titubeó el joven, pero sintió que otra vez era desvalorizado y sus necesidades postergadas. -Bien -asintió el maestro. Se quitó un anillo que llevaba puesto en el dedo pequeño de la mano izquierda y se lo dió al muchacho, agregó: -Toma el caballo que está ahí afuera y cabalga hasta el mercado. Debo vender este anillo porque tengo que pagar una deuda. Es necesario que obtengas por él la mayor suma posible, pero no aceptes menos de una moneda de oro. Vete y regresa lo más rápido que puedas. El joven tomó el anillo y partió. Apenas llegó, empezó a ofrecer el anillo a los mercaderes. Estos lo miraban con algún interés, hasta que el joven decía lo que pretendía por el anillo. Cuando el joven mencionaba la moneda de oro, algunos reían, otros le daban vuelta la cara, hasta que un viejito se tomó la molestia de explicarle que una moneda de oro era muy valiosa para entregarla a cambio de un anillo. Después de ofrecer su joya a todo el que se cruzaba en su camino, y abatido por su fracaso, montó su caballo y regresó. Entró a la habitación, donde estaba el maestro, y le dijo: -Maestro, lo siento pero no es posible conseguir lo que me pediste. Quizá pudiera conseguir dos o tres monedas de plata, pero no creo que pueda engañar a nadie respecto al verdadero valor del anillo. -Qué importante lo que dijiste, joven amigo -contestó sonriente el maestro -Debemos primero saber el verdadero valor del anillo. Vuelve a montar y vete al joyero. Quién mejor que él para saberlo. Dile que quisieras vender el anillo y pregúntale cuánto te da por él. No importa lo que ofrezca, no se lo vendas. Vuelve aquí con mi anillo. Llegó a la joyería, el joyero examinó el anillo a la luz del candil, lo miró con su lupa, lo pesó, y luego dijo: -Dile al maestro, muchacho, que si lo quiere vender ya, no puedo darle más que 58 monedas de oro por su anillo. -58 monedas?! - exclamó el joven. -Sí -replicó el joyero -Yo sé que con tiempo podríamos obtener por él cerca de 70 monedas, pero no sé... Si la venta es urgente... El joven corrió emocionado a casa del maestro a contarle lo sucedido. -Siéntate -dijo el maestro después de escucharlo. -Tú eres como este anillo: una joya, valiosa y única. Y como tal, sólo puede evaluarte verdaderamente un experto. ¿Qué haces por la vida pretendiendo que cualquiera descubra tu verdadero valor? Y diciendo esto, volvió a ponerse el anillo en el dedo pequeño de su mano izquierda. -------------------- |
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