Nomen omen*

* en latín significa literalmente “el nombre es un presagio” o “un nombre, un destino”, es decir, “dime cómo te llamas y te diré quién eres”.
Futuros padres, futuras madres… os pido un gran favor. Cuando busquéis un nombre para vuestras criaturas… ¿podéis poner un poquitín de atención y elegir uno más o menos decente? 
Más que nada porque la elección del nombre es un acto de responsabilidad de los padres hacia los hijos. Si me apuras te diré que creo que es uno de los más importantes. Podemos concedernos ciertas licencias y no ser demasiado meticulosos a la hora de elegir la marca de pañales o el color del primer body o su primer juguete. Sin embargo, con el tema del nombre no nos podemos dormir en los laureles. Así que, por favor, futuros padres y madres, no la liéis, os lo ruego. La vida ya es demasiado complicada como para inferir ulteriormente. No me digáis que ese que habéis escogido es el nombre del abuelo materno. No es para nada una justificación. No me sirve como excusa. Si el pobre abuelo ya ha sufrido la penitencia y la mala suerte de llamarse Próculo, Pánfilo, Tiburcio, Pascasio o Amancio, ¿por qué continuar la saga de sufrimiento con vuestro hijo?
Recuerdo cuando una conocida ha llamado a su hijo León. No es que sea feo, pero le sienta mejor a un Papa que a una pequeña criaturica inocente. ¿Y cuándo su pequeño León vaya a la escuela y todos sus compañeros de clase se dirijan a él haciendo grrr grrr o llamándole “Rey de la Selva”? ¿Y cuándo jueguen a los cazadores y su hijo sea siempre siempre siempre el que tenga que ser cazado?
Aunque peor son esos padres que dan al hijo el nombre del santo del día. Los más afortunados nacerán el día de San José, el día de Santa Laura o el día de Santa Ana. Pero ¿y aquellos que nacen el día de San Crispín, San Atanasio o Santa Pelagia? Y si nace el 2 de noviembre, el día de muertos, ¿qué nombre le ponemos? ¿Mortal si es niño y Morticia si es niña?
Me encantaría que existiese una ley que permitiese a los hijos, una vez alcanzada la edad de la razón, cambiar el nombre a los padres. Así, quien ha sido llamada Brígida (que no rima con nada) o Blanca Nieve podrá llamar a su madre Cancionilia, Canuta o DisneyLandia. O quien ha sido bautizado con el nombre de Orolio, Hermógenes o Ataúlfo podrá poner a su padre como nombre Batman o Anónimo. Ya verías tú como estaríamos mucho más atentos con nuestras elecciones y dejaríamos de lado los nombres del martirologio romano.
Nota: Todos los nombres utilizados en este post, por desgracia, existen… incluido DisneyLandia.

El Blog de Sarai Llamas

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