Propósitos…, no. Necesidades básicas.

Pues sí. Aquí estamos de nuevo. Hemos sobrevivido al fin del mundo de los mayas, a la cena de nochebuena y a la “fiesta” de nochevieja (entrecomillo la palabra fiesta porque una servidora pasó tranquilamente la noche de fin de año en su casa con un pijama de ovejas, el piccolo en su versión más destructiva y un padre de la criatura más transigente de lo habitual). El 2013 está todavía en pañales, no sabemos nada de él y no tenemos aún la suficiente confianza como para cogerlo de la mano y dejarnos llevar por él.
Estos días he visto aquí y allá las típicas listas de buenos propósitos del año nuevo. Yo, este año, más que una lista de buenas intenciones o de metas altas y nobles a las que llegar (casi siempre con la lengua fuera), he elaborado una lista de necesidades básicas a las que dedicarme plenamente.
La primera de todas es reír. Reír exageradamente, a carcajada limpia, hasta que me duela la barriga y me cueste incluso respirar. Y sí, porque no, también llorar. Porque llorar sin reparo, al igual que reír, a menudo es algo liberador y catártico.
Respirar profundamente. Sentir como se llenan los pulmones de aire, preferiblemente limpio, posando los ojos en un horizonte infinito, brillante y prometedor. Porque muchas veces este simple gesto hace que uno se sienta fuerte, audaz, capaz de cualquier cosa. Y este delirio de grandeza a menudo resulta muy muy útil.
Hablar más conmigo misma. Y en voz alta. No siempre, claro está, que después la gente te mira raro. Porque pienso que para aprender a escuchar debidamente a los demás se necesita antes aprender a escucharse a sí mismo.
Encontrar tiempo para leer uno de esos libros gordos e infinitos que tanto me gustan, para ir al cine, para mí misma (porque los pelos de las piernas no se caen ni se hacen rubios así como así, de la noche a la mañana), para no hacer nada de nada, para mirar al vacío…
No sentirme culpable después de haber leído un libro gordo e infinito, ido al cine, depilarme o mirar al vacío…
Y, sobre todo, tengo que aprender de una vez por todas el significado de la palabra paciencia, porque de sus antónimos ya empiezo a estar un pelín cansada.

El Blog de Sarai Llamas

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