Una noche de leones…

Esta noche…
0.30 El piccolo parece que se ha tomado tres tazas de café con un red bull. El padre de la criatura lee uno de sus libros. Una servidora está pensando en utilizar la técnica de “La naranja mecánica” para mantener los ojos abiertos.
1.00 El piccolo por fin se ha quedado dormido… encima de mi almohada. Decido que mis cervicales no son tan importantes y no lo muevo por miedo a que se despierte.
3.00 El piccolo se mueve y protesta. Se sienta en la cama con los ojos cerrados exigiendo imperativamente su toma nocturna.
3.15 Finalmente duerme de nuevo. Y si Dios quiere me vuelvo a dormir también yo.
3.30 El piccolo se despierta y se aferra a mí como un bradipo a su árbol. Yo me ahogo. Pero él se duerme.
4.00 Continúo prisionera del pequeño bradipo. Estoy tan sumamente despejada y lúcida que podría resolver un crucigrama con los ojos vendados.
4.15 Me comienzan a asaltar varias dudas existenciales: ¿Qué quiero ser de mayor? ¿Es este un buen sitio para el piccolo? ¿Por qué no nos mudamos de nuevo? ¿Mañana qué hago de comer?…
5.15 Me he liberado por fin de las garras del pequeño bradipo. Ahora los 96 centímetros de piccolo están alineados en la cama horizontalmente, con los pies en la cara del padre de la criatura, que duerme feliz y beato. Yo me mantengo en equilibro en los pocos centímetros que tengo a disposición y colapso.
6.00 El padre de la criatura se levanta, tropieza con un teléfono de juguete que emite una melodía intrigante y diabólica. El piccolo, por suerte, continúa durmiendo. Yo no.
7.00 El piccolo ronca como un camello borracho. Me cubro la cabeza con la almohada pero lo continúo oyendo. El padre de la criatura se acerca para preguntarme donde está el jersey… y el pantalón… y los calcetines… y la cazadora azul…
7.15 Una servidora, exhausta, decide que será mejor levantarse. Muerta de sueño, se sienta en una esquina de la cama y se queda mirando una zapatilla… y piensa lo estupendo que sería emigrar a un pequeño atolón de las Maldivas… sola… al menos por quince días…
😉

El Blog de Sarai Llamas

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